¿La cirrosis tiene cura?

¿Quieres curarte un problema de cirrosis?

La verdad que es una pregunta bastante jodida, por el hecho de que una vez que tienes cirrosis ésta no tiene cura.

Lo único que puedes hacer es acudir a un especialista y hacer lo que te diga, como todo el mundo, y en último caso recibir un trasplante de hígado, aunque este no es el caso más común y solo se realiza cuando ya no queda remedio. No obstante, puede que el mismo no sea suficiente si el problema tiene que ver con la hepatitis viral, en cuyo caso la cirrosis volvería a aparecer con el nuevo tratamiento.

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¿Alcohol o grasas?

¿Entonces qué hacer para curar la cirrosis?

Bueno, si pensamos un poco, la mejor manera de curar la cirrosis es prevenirla y no vernos en las garras de esta terrible enfermedad.

Uno de los grandes problemas de la misma es que no hay medidas claras que nos indiquen que la podemos estar desarrollando.

Normalmente nos enteramos cuando ya la tenemos y no podemos hacer mucho sino contrarrestar en lo posible sus efectos dañinos en nuestra vida diaria.

Algunos de los síntomas son la fatiga, falta de libido y apetito, nauseas, aspecto amarillento en la piel y los ojos, fiebre, barriga o piernas hinchados, sangrados de nariz, encías o heces, vómitos, etcétera.

Como ves son muchos síntomas pero el problema es que muchos de esos síntomas los tomamos como normales o pueden pertenecer a muchas otras complicaciones o enfermedades.

Por lo tanto tenemos bastante confusión con respecto al asunto.

Ahora bien, si tienes algunos de esos síntomas de manera continuada, harías bien en intentar cuidarte, ya sea cirrosis u otra enfermedad.

Es más, harías bien en cuidarte si aun no tuvieras ninguno de esos síntomas.

¿Dejar de tomar alcohol cura la cirrosis?

Cuando muchos escuchamos cirrosis la asociamos directamente al hígado y el alcohol, pensando que el mismo es el causante de este problema, como si fuera una relación irrefutable.

Bien, no voy a discutir que aquellos hombres o mujeres que son alcohólicos son más propensos a tener esta enfermedad.

Sin embargo, creo que puede haber una posibilidad de que ello ocurra más a pesar del alcohol que por el mismo.

Es decir, que estas personas dependientes del alcohol acaban desarrollando cirrosis por el hecho de un estilo de vida poco saludable que en buena parte es promovido por el estar “colocados” la mayor parte del día.

En este sentido, no creo que por tomar dos copas de vino a la semana vayas a tener cirrosis.

Por el contrario, si tomas una botella de vino todos los días y encimas descuidas tu alimentación general, entonces si que es posible que acabes desarrollando un problemón en el hígado.

Paul Jamilet, de Perfecthealthdiet hace años publicó un artículo en el que nos recordaba ciertos estudios en los que no había una relación tan clara entre el alcohol y los casos de cirrosis, cosa que cambiaba bastante si la asociación se hacía con la carne de cerdo.

El articulo tenía un titulo relacionado con un pasaje en Levíticos, el 11:7, el que reza: “y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia: será inmundo para vosotros”.

Es curioso, porque Paul Jamilet basa ese artículo en trabajos previos de Nanji y French, en el que supuestamente se probaba la relación entre el consumo de cerdo y la cirrosis del hígado por un periodo de 40 años.

Nanji y French (Life Sciences 40, 1989) también concluyeron que la cirrosis del hígado no podría desarrollarse a menos que hubieran muchas grasas insaturadas en la dieta.

Aquí ya podemos hacer una relación entre ciertas grasas, específicamente las poliinsaturadas y la cirrosis de hígado o por “alcohol”.

Esto es debido a que el contenido de dichas grasas es relativamente alto en la grasa de cerdo, sobre todo en comparación con otras carnes como la ternera o el cordero. Supongo que de ahí la “prohibición” del Levítico. No es de extrañar pues que en los gráficos del artículo de Jamilet haya un casi nulo consumo de carne de cerdo en Israel y asi mismo una baja incidencia de cirrosis.

¿Entonces si las grasas poliinsaturadas son parte del problema porque la gran mayoria de expertos o fuentes oficiales nos hablan de las mismas como buenas?

Curioso cuando menos.

En este sentido es interesante un artículo de la conocida web de salud Botanical Online en la que nos dice que una dieta adecuada para la cirrosis incluye “grasas saludables”.

Esas grasas supuestamente saludables son las no saturadas.

Aquí ya tenemos un poco de confusión, porque según unas recomendaciones así y si nos vamos a ver los enlaces de una web como esa con los “aceites buenos para freír” veremos que muchos de ellos son: aceite de oliva, de girasol alto oleico, canola, de coco virgen, de avellanas y argán.

Esos aceites, salvo el de coco, son predominantemente insaturados con un gran contenido de grasa poliinsaturada.

De los mismos yo solo me quedaría con dos: el de coco para freír o comer, y el de oliva para aliñar.

No obstante, la mayoría de consejos sobre comida que podemos encontrar en esa web, así como en otras no están mal. Entre los básicos para ayudar a tratar la cirrosis:

  • Comer frutas
  • Comer verduras
  • Comer cereales

¿Qué tenemos que hacer entonces?

Bueno, como dije antes, lo mejor sería realizar una dieta y estilo de vida para prevenir la cirrosis, no tener que llegar al punto de intentar curarla cuando ya ha llegado.

En ese sentido, una dieta con menos grasas poliinsaturadas es la clave para empezar.

Lo contario, una dieta con más grasas saturadas que las anteriores sería deseable.

Por ejemplo, a pesar de que te dicen por activa y por pasiva lo bueno que el aceite de pescado es para todo, puede que la verdad no sea tan bonita.

En este sentido recordemos otra vez una citación (Nanji, et al. 1995, 2001):

Una dieta rica en grasas saturadas es capaz de revertir efectivamente la inflamación producida por el alcohol, asi como la fibrosis incluso sin dejar el consumo del anterior. Los efectos terapéuticos de las grasas saturadas pueden ser explicados en parte, por una endotoxemia y una peroxidacion de los lípidos reducidas.

Espera.

¿No son las grasas saturadas Hitler, Franco y Satán juntos?

Sí, eso parece, pero si te pones a buscar en las oscuras citaciones del pubmed y los diarios médicos de antaño, encontraras justo lo contrario.

Un caso bastante extraño, la verdad, aunque no tanto si tenemos en cuenta determinadas agendas.

Además de un bajo consumo de grasas poliinsaturadas, un alto consumo de frutas, carbohidratos como arroz o patatas o verduras guisadas podría ser un buen comienzo. Eso sin olvidar añadir algunas proteínas en formas de carne de ternera, huevos, algo de lecho, crustáceos o moluscos, etcétera.

Todo eso además de hacer énfasis en una vida saludable, con pocos agentes tóxicos, lo que conlleva, además, otras estrategias.

No obstante, también es importante no volverse loco ni complicarse demasiado.

Comer un poco de todo con moderación y llevar una vida sana con actividades al aire libre es un buen ejemplo para tener buenas posibilidades de prevenir cirrosis u otras enfermedades.

En este sentido pensemos en una típica dieta mediterránea con una vida sana.

Un buen ejemplo para empezar.

Eso debería ser suficiente, pero si además le añadimos algunos pequeños ajustes podríamos tener más éxito en prevenir la aparición de esta enfermedad.

Gracias por compartir

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