¿Cómo curar con Vitamina C?

Uno de los primeros trabajos que me influyeron fuertemente en mi interés por mejorar la salud fue el de Linus Pauling y su defensa de la importancia de la vitamina C como defensora y promovedora de una buena salud.

Aun recuerdo aquellos días en los que leí que con grandes dosis de vitamina C se podría conseguir incluso aumentar la edad que podríamos vivir.

El argumento de Linus Pauling era simple.

No consumíamos suficientes alimentos naturales de calidad y los que comemos tienen una cantidad muy escasa de vitamina C o E – la otra gran defendida de Linus – con lo que estaríamos en un déficit muy fuerte de dichas defensas.

Para solucionar esto Linus propuso tomar grandes cantidades de vitamina C.

Linus Pauling y la vitamina C

Según sus estudios decía que tomando un gramo al día lograríamos reducir nuestros resfriados en un 45% (en su trabajo “El resfriado común y la vitamina C”).

Es más, el mismo decía que tomaba unos 12 gramos al día y que los aumentaba hasta los 40 si tenía síntomas de resfriados.

También decía que de haber empezado a tomar dichas dosis mucho más joven – comenzó a los 60 – hubiera vivido mucho más, cosa sorprendente pues vivió hasta la prolongada edad de 93 años, lo cual no está nada mal.

Uno de los beneficios de tomar vitamina C en grandes cantidades, decía Pauling, era en la menor incidencia de cáncer.

Curiosamente Pauling murió de dicha enfermedad, aunque se dice que retraso su muerte unos 20 años por el motivo de tomar esa vitamina C.

Desgraciadamente nunca podremos saber si eso fue verdad o no.

Lo que si puedo decir, desde mi caso personal, es que cuando siento que me voy poner enfermo, empiezo a tomar fuertes dosis de vitamina C, por ejemplo 10 gramos diarios, y según mi experiencia, dichos resfriados son fuertemente contrarrestados.

Por ejemplo, el último que tuve tenía bastante mala pinta, con una molestia de garganta que parecía que iba a desembocar en gripazo y fuerte dolor de la misma por una temporada.

Bien, el mismo día que me levante con la garganta “rara” decidí tomar fuertes dosis de vitamina C en forma de pastillas.

Al día siguiente, la garganta la tenía casi perfecta y solo tenía problemas de congestión, mocos y algo de malestar corporal. Pero lo que parecía una gripe con resfriado y dolor de garganta fuerte, tal y como en el pasado la pude controlar.

Esto es algo que no solo me ha pasado la ultima vez, sino varias otras veces anteriores, desde que empecé a hacer este tipo de “terapia Pauling”.

No sé si será placebo o no con seguridad, pero me atrevería a decir que no lo es y que hay algo positivo en la toma de vitamina C.

Sin embargo, la vitamina C es algo que no tomo de manera constante, como hacia Linus, sino que me limito a tomarla cuando preveo que me puedo poner malo, lo que puede ser dos o tres veces al año.

Aparte de eso me limito a intentar obtenerla de la comida.

El problema con tomar vitamina C de los típicos botes es que esta, probablemente, contiene bastante contaminación en forma de metales, tal y como advierte algunos como Ray Peat, el cual corrobora el efecto positivo de dicha vitamina, pero dice que lo mejor es que no tomemos muchos suplementos de la misma, por el riesgo antes mencionado.

Lo mejor, pues, seria tomarla en su forma natural, sobre todo mediante frutas, como el ejemplo más conocido, la naranja, las fresas, el kiwi y otros vegetales.

Otra cosa que puedo decir con certeza es que durante una buena temporada estuve tomando zumos de naranja naturales exprimidos por mí de manera casi diaria, tomado al menos uno o dos vasos diarios, exprimiendo de 4 a 9 naranjas, y que en esa época mi salud fue optima, sobre todo en cuanto a las gripes, las cuales solo tuve una en dos años.

¿Ayuda la vitamina C contra el cáncer?

No lo sé.

Al parecer hay algunos estudios que dicen que fuertes dosis de vitamina C no tuvieron efecto positivo en enfermos de cáncer. Por ejemplo, algunos estudios realizados por el Hospital de Leven en Escocia demostraron que 10 gramos de vitamina C no tuvieron ningún efecto en comparación con un placebo (más en este enlace en ingles).

De manera contradictoria, también podemos encontrar otros supuestos estudios en los que se dice que la vitamina C tuvo efectos positivos sobre determinados canceres. Por ejemplo, en un artículo del Doctor Mercola sobre el tema se nombra que un estudio de Lewis Cantley del Well Cornell Medicine de Nueva York demostraba que altas dosis de vitamina C ayudaban a combatir el cáncer.

Además de dichos estudios hay muchos más “corroborando” un lado u otro.

¿En quien confiar?

Difícil cuestión, pues aquí resulta que alguien miente o está informado incorrectamente.

Lo que si parece correcto y poco desinformado es que comer unas buenas naranjas de manera habitual sea algo probablemente bueno para la salud.

En este sentido, creo que deberíamos desconfiar más de aquellos que defienden intereses corporativos, pues los mismos solo pueden ganar dinero si consumes sus productos: sus medicinas, sus hospitales, sus tratamientos, etcétera.

Al contrario que estos últimos, la vitamina C, sobre todo en su forma de frutas, como la naranja, es algo mucho más al alcance de la gente normal, y algo con lo que los intereses corporativos no pueden hacer el mismo tipo de dinero que con sus otros “tratamientos”.

Por eso, si tengo que elegir entre unas naranjas y unas pastillas de vitamina C por un lado y una radioterapia para curar cáncer, por otro, me quedaría, sin duda, con la primera opción.

Luego, entre unas pastillas y un buen zumo de naranja, me quedaría con la segunda opción, sobre todo si es un zumo exprimido por mí en mi casa.

Al final, como con casi todo, la mejor solución para nuestra salud pasa por el lado más natural, por decirlo de alguna manera.

Creo que no me equivoco si digo que la vitamina C es nuestra amiga.

Gracias por compartir

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