¿Cómo curar el cáncer sin morir en el intento?

Nunca en la historia de la humanidad hubo una incidencia de cáncer mayor.

Tampoco nunca hubo tantos recursos dedicados a luchar, prevenir y destruir el cáncer.

Si te fijas, ambas sentencias son lógicamente excluyentes.

Imagínate hace 300 años, cuando la cantidad de recursos para curar los canceres era casi cero.

El ratio de hospitales, enfermeros y médicos era una fracción minúscula de lo que es hoy.

Y sin embargo, en nuestra era moderna, con unos recursos en sanidad impresionantes, con un presupuesto nacional en dichos departamentos nunca visto y con un numero de médicos y enfermeros bajo nomina del Estado jamás soñado, resulta que el mundo sufre niveles record de incidencia de cáncer.

Cáncer de piel, cáncer de próstata, cáncer de páncreas, cáncer de tiroides, cáncer de pulmón, etcétera, etcétera.

El numero de canceres parece no tener limite, tanto en variedad como en cantidad.

Una plaga en toda regla.

¿Pero por qué hay tantos canceres hoy en día?

Una teoría puede ser que en la antigüedad no había manera de descubrirlos, por lo que la gente moría de cáncer sin saber por qué, de ahí el alto ratio de mortalidad.

Eso podría ser una explicación lógica, sin duda, a no ser por el hecho de que el mismo sistema reconoce que el numero de canceres hace unas décadas o cien años era inexistente.

Es decir, ya por el 1900 las condiciones de vida en Europa eran bastante buenas y no había ni de lejos una incidencia de canceres como la actual. De hecho la salud de los europeos y otros pueblos de la Tierra era mucho mejor.

Es decir, según las estadísticas de nuestros gobiernos, el ratio de canceres es mucho mayor ahora que hace 100 años.

Bien, con esto ya podemos olvidarnos del típico: “es que antes no se descubrían”.

Entonces, si las gentes de antes tenían menos canceres, ¿No significaría ello que tenía una mejor salud?

¿No deberíamos deducir que en el mundo actual hay una serie de cosas que están causando canceres?

¿No sería lógico volver a un estilo de vida, alimentación y demás, parecido al de hace 70 o 100 años?

Cualquier deducción lógica debería buscar respuestas, por ejemplo, en la alimentación de la típica familia europea o americana de 1920 y ver qué diferencias hay con respecto ahora.

Por ejemplo, ¿Qué tipo de grasas comían unos y otros?

¿Qué tipo de suplementos usaban unos y otros?

Desde luego, si hacemos un ejercicio de lógica con un mínimo esfuerzo deberíamos llegar a la conclusión de que: o bien la dieta actual típica tiene muchos fallos y graves, o bien todas las medicinas que tomamos tienen efectos secundarios importantes, o bien hay otra serie de factores ambientales que nos están afectando mucho, o bien una mezcla de estas tres hipótesis y otras más.

Como curar el cáncer a día de hoy

Todo el mundo sabe que para curar el cáncer lo más indicado es la quimioterapia.

Eso es lo que te dirá cualquiera que haya pasado por un episodio severo de cáncer.

No obstante, el ratio de éxito de dicha cura no es muy elevado que digamos, por no decir que no está nada claro que dicha cura sea la mejor en un cáncer.

El aplicar una medida como la quimioterapia implica la destrucción de las células de la región a la que se vaya a aplicar. Es decir, la destrucción de todas las células, tanto “buenas” como “malas”.

Esta solución vendría a ser el equivalente a intentar curar una herida en la pierna cortando la misma para así deshacerse del problema.

Algo parecido a lo que conté en el artículo “mejor manera de curar una fractura”.

Y todo esto bajo el paraguas de unas teorías no demasiado solidas.

Si el problema viene, como parece bastante factible, del entorno, ¿cómo puede ser la mejor cura algo tan bárbaro como aplicar radiación de tal calibre en una zona del cuerpo de tal manera que mate parte del mismo?

Si la solución está en el entorno, entonces bastaría con aplicar una serie de cambios en el estilo de vida y en los hábitos alimenticios como para ver una reducción en el ratio de “células enfermas”.

Solo que con esta solución hay un problema bastante grande.

Es una solución que no puede ser aceptada ni por el Estado, ni por las farmacéuticas ni por la gran mayoría de médicos y enfermeros que trabajan para el primero.

Esto es sencillo: si la solución es holística, entonces no hay necesidad de tener tantas habitaciones de hospital, equipos de quimioterapia, radiología, enfermeros, médicos, etcétera, etcétera.

Toda esta gente y los dueños de las farmacéuticas tendrían que buscar otro trabajo o ganar menos dinero.

Evidentemente, nadie está por la labor de ello.

Todo lo contrario, si hay alguna tendencia es a que el tamaño de las farmacéuticas y de las regulaciones y “curas estatales” aumente, poco a poco pero sin pausa.

Lo curioso es que esto es algo que la gran mayoría de la población no puede ver.

Es más, las masas están hipnotizadas por la infalibilidad del Estado en todos los campos y si el mismo dice A es B, la gente lo cree de manera religiosa, sin rechistar.

Es por ello que hemos llegado a un punto en el que es casi imposible refutar las teorías oficiales con respecto a la medicina, pues esta está respaldada por todo el peso de todos los estados del mundo.

La gente ni siquiera se para a pensar por qué están teniendo tantos canceres.

Cuando a alguien se le diagnostica un cáncer, va al médico, y dependiendo de la severidad del mismo, se le mandara a hacer quimioterapia, sin rechistar.

Curar el cáncer de manera holística

Bien, si nos damos cuenta de que el tema oficial depende mucho de una cuestión de beneficios monetarios, tanto para el Estado y sus participantes como para las farmacéuticas, entonces podríamos llegar a sospechar que detrás de los mismos puede haber algo, cuando menos, erróneo, por no decir siniestro.

Si ese es el caso, es posible que te llegues a interesar por algún tipo de solución no tan agresiva como aplicar radiación a tu cuerpo.

Por ejemplo, en 1927, un estudio de Bernstein y Elias encontró que ratas comiendo una dieta libre de grasas casi no tenían incidencia de cáncer.

Aquí ya puedes ver una relación bastante causal entre lo que puede ser una de las principales causas del cáncer y el mismo.

Si te haces la pregunta de qué tipo de grasas comían tus ancestros, tus abuelos, sin ir más lejos, y las que comes ahora, te llevarías una sorpresa en cuando a la composición de las mismas. Pero lo realmente curioso del tema es que la gran mayoría de los contemporáneos piensan que las grasas que comen son las buenas y que las que comían nuestros abuelos eran las malas.

Es decir, que usar mantequilla y manteca de cerdo de toda la vida era malo, mientras que usar omegas y otros aceites modernos es lo mejor para nosotros.

Sin embargo, nuestros abuelos tenían acceso a esas grasas y no a otras, y su incidencia de cáncer era nula, por no decir cero.

Entre otras cosas que se han demostrado que pueden luchar contra el cáncer, tenemos la emodina, presente en la cascara sagrada.

Otras cosas que se han demostrado que ayudan para prevenir o limitar el “cáncer” son: una vida sana al aire libre (luz), bajo consumo de hierro (¿Te has preguntado por qué le añaden hierro a tantas cosas?), más carbohidratos, y menos grasas, en general.

Un poco de sentido común siempre viene bien.

Espero que no sea tu caso el de tener o haber tenido un cáncer, y si has de pasar por radioterapia te deseo toda la suerte del mundo.

Pero creo que las causas y las mejores maneras de contrarrestar el cáncer son otras, solo que esas no son óbices de monetización fácil por un sistema ávido de dinero.

Gracias por compartir

Deja un comentario